Bocetos a lápiz de un símbolo de marca, entre otros papeles de trabajo sobre la mesa.

Una marca no empieza con un logotipo

Una parte de los proyectos de marca empiezan con una frase casi idéntica: «necesitamos cambiar el logo». A veces es exactamente eso. A menudo es el síntoma más visible de otra cosa.

El logotipo es la pieza que se ve cada día, así que es la primera que carga con la culpa cuando algo no acaba de funcionar. Pero el logotipo no es lo que hace que un cliente te elija, ni lo que hace que te recuerde, ni lo que hace que te pueda recomendar a un tercero.

Cómo llega de verdad el problema

Antes de saber qué tienen que contratar, las empresas describen síntomas. Estos se repiten:

  • «mi marca se ha quedado atrás»
  • «nunca ha acabado de estar del todo bien»
  • «el logo no acaba de funcionar»
  • «la web no convierte»
  • «la comunicación no genera confianza»

Ninguno de estos síntomas es, en origen, un problema de presupuesto. Todos son problemas de criterio, de estrategia y de comprensión profunda del proyecto. Si la marca no sabe qué quiere decir, por mucho dinero que se pague por un logotipo, el resultado será igualmente inestable.

Hoja de trabajo de posicionamiento con los atributos de marca escritos a mano.

Una marca es un sistema de decisiones

Esta es la definición de trabajo que usa Codina Studio, y es más práctica que filosófica.

Una marca no es su logotipo. Es un sistema de decisiones y una manera coherente de ser reconocida.

Si una marca es un sistema de decisiones, entonces se puede evaluar. La pregunta deja de ser «¿te gusta?» y pasa a ser «¿esta decisión es coherente con las demás?». La primera es una cuestión de gusto y no tiene final. La segunda tiene respuesta.

Qué hay antes del diseño

Posicionamiento: qué lugar ocupas en la mente de alguien que te está comparando con otros dos. Diferenciación: qué haces (o cómo lo haces) que la competencia no pueda explicar igual. Personalidad: cómo sonaría tu empresa si hablara. Negocio: qué tienes que vender, a quién y con qué margen.

Estas cuatro cosas son las que hacen que una creación de marca aguante el paso de los años. Un logotipo hecho sin ellas puede ser bonito. Simplemente no sabrá qué defender cuando llegue la primera decisión difícil.

Y entonces sí: la parte visible

Una vez hay criterio, el trabajo visual deja de ser una lotería. El trabajo de marca se despliega en estrategia, guidelines, creación de logotipo, restyling, naming, trabajo de color y tipografía, diseño gráfico y packaging. Según el proyecto, también en dirección visual y fotográfica.

No todo esto entra en todos los proyectos, y parte del trabajo inicial es decidir qué entra. Una empresa que vende a través de distribuidores necesita cosas diferentes de una que vende directamente al consumidor final. Una que compite por precio es distinta de una que compite por calidad.

Un sistema de marca desplegado en aplicaciones reales: rotulación, packaging y servicio.

Cómo saber si tu caso es de logotipo o de otra cosa

Hay una prueba rápida que no falla mucho. Pide a tres personas de tu empresa que expliquen, por separado y en dos frases, qué hacéis y por qué alguien debería elegiros a vosotros.

Si las tres respuestas se parecen, tu problema probablemente es de expresión: lo que decís está claro y lo que se ve no llega. Entonces sí, quizá es cuestión de logotipo, de tipografía o de web.

Si las tres respuestas no se parecen, ningún diseño lo arreglará. Lo que falta es reflexión.

Por qué el orden importa tanto

Se puede hacer un logotipo primero y pensar el posicionamiento después. Pasa constantemente y no siempre acaba mal. Pero sale más caro, por una razón puramente práctica.

Cuando una identidad ya existe, se convierte en una restricción. Cada decisión posterior —el tono de la web, el estilo de las fotos, el tipo de packaging— tiene que encajar con una forma que se eligió antes de saber qué tenía que defender. Si más adelante se descubre que la empresa compite en un terreno diferente del que parecía, el ajuste llega tarde y toca rehacer trabajo ya pagado.

Hacerlo en el orden correcto no es un capricho metodológico. Es la manera de tener menos cosas que deshacer.

Y cuándo de verdad solo hace falta un logotipo

También existe este caso y sería deshonesto no decirlo. Una empresa que sabe perfectamente qué es, a quién le habla y por qué la eligen necesita una imagen corporativa que lo represente.

El trabajo de posicionamiento antes de que haya ningún logotipo.

Este trabajo de aclarar es exactamente el que hace el workshop inicial de nuestro método, y está explicado paso a paso en El primer Air Thinking fue para nosotros. Lo que pasa después, cuando la marca tiene que salir al mundo y llegar al lugar donde la gente la busca, está en Una web es un lugar, no una pantalla.